El documento original tiene 100 páginas y está disponible en la siguiente dirección: https://www.e-seia.cl/archivos/ICE_barrancones_v_final.pdf
Ojo que pongo, principalmente, las circunstancias que hacen necesarias un EIA. Para ir a los detalles y al lado más técnico, leer la versión completa.
En mi opinión, el proyecto podría entrar a considerarse criticable desde que comenzamos a leer el Informe Consolidado de Evaluación (ICE) del Estudia de Impacto Ambiental (EIA). Una primera razón que hace pensar en ello es el dato acerca de la vida útil del proyecto que es de 30 años. Los daños medioambientales (en todo el sentido de la palabra), son amplios: destrucción de la flora y los parajes del sector; amenaza a la integridad de la fauna, tanto de los sectores que estén dentro de los límites del proyecto como de los colindantes y cercanos; afección a los sistemas de vida, costumbres, valor paisajístico y turístico del lugar, entre otros. Este proyecto, que (aparentemente) busca abrazar el desarrollo de nuestro país, sinceramente es contradictorio con su finalidad, ya que los sacrificios que exige para su consecución, se traducen en el daño de nuestra imagen, de la riqueza de nuestra biodiversidad y de nuestros derechos. Es absurdo también porque no obedece a una idea de funcionalidad, ya que hoy en día los contraproducentes efectos directos e indirectos de la generación de energía por medio de plantas termoeléctricas son bien conocidos y las alternativas de producción de energía limpia y renovable son muchas y más duraderas.
No podemos dejar de lado lo que atañe a la superficie requerida para la realización de “Barrancones”: es excesiva.
1) 41,74 hectáreas: para la instalación del proyecto (unidades de generación, cancha de carbón, subestación eléctrica e instalaciones anexas);
2) 46,72 hectáreas: para depositar cenizas, escorias y residuos de la desulfuración de gases de combustión;
3) 14,55 hectáreas para los caminos de acceso (sí, ¡sólo para caminos de acceso al proyecto!).
4) 9 hectáreas para la instalación de faenas (oficinas contratista, mandante, talleres, patio de almacenamiento de equipos y maquinarias, almacenamiento y tratamiento de áridos).
¿Total? 112 hectáreas, aproximadamente. O sea, unos 1,120,000 metros cuadrados (si no me fallan las matemáticas)… eso es mucho.
En cambio, otras formas de obtención de energía, por ejemplo, la eólica y la solar, no requieren de un uso descomunal de superficies, además, debemos considerar la idea de que contamos con un vasto desierto y territorio marino que son idóneos para ser los lugares en donde se instalen los paneles solares y los aerogeneradores, respectivamente.
El tema deja mucho que desear no solamente por ese tipo de datos, sino también por las circunstancias y efectos que el proyecto puede generar y que hacen necesario la elaboración de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), que si bien podría decirse es un medio verosímil para evitar problemas medioambientales (hasta cierto punto, claro), también es cierto que, en este caso en particular, la necesidad de confección del EIA hace referencia a un proyecto de generación de energía eléctrica indiscutiblemente poco amistoso con nuestro medioambiente, a saber, el de la construcción de una central termoeléctrica que funciona en base a la combustión de carbón. Está bien que tengamos un sistema apto para evitar situaciones indeseables con relación a nuestro medio ambiente, pero no por tal hecho vamos a tener que seguir permitiendo que nuestro país se transforme en el blanco de empresarios inescrupulosos, menos cuando sus proyectos, en otros países en donde la cultura y legislación medioambiental ha alcanzado un estado de mayor conciencia, han sido mirados de manera reacia. La experiencia extranjera nos ha enseñado que hay otras formas de producir energía limpia y renovable, como las ya mencionadas solar y eólica, que por lo demás, fueron prometidas ser usadas por nuestro presidente antes de ascender a su cargo.
Entre algunas de las circunstancias que debieron ser evaluadas por el titular en el EIA, encontramos, entre otras (que pueden encontrarse en el documento original: https://www.e-seia.cl/archivos/ICE_barrancones_v_final.pdf):
1) Riesgo para la salud de la población, debido a la cantidad y calidad de sus efluentes, emisiones o residuos: con respecto a este punto se establece por la parte interesada en concretar el proyecto que se da cumplimiento a las normas primarias y secundarias de calidad del aire; que en cuanto a los residuos sólidos, éstos no son peligrosos y que serán dispuestos en lugares que ayudarán a “minimizar” sus efectos sobre el medio ambiente; finalmente, en relación a las emisiones acústicas, éstas no tendrán “relevancia importante” respecto a las áreas pobladas cercanas.
Todo lo anterior se vería minimizado muchísimo más si es que el proyecto consistiese en la construcción de una planta de energía limpia y renovable.
2) Efectos adversos significativos sobre la cantidad y calidad de los recursos naturales renovables, incluidos el suelo, agua y aire: se sostiene por el titular que aquí que hay cumplimiento de la normativa aplicable, que las actividades generarán un nivel de ruido de hasta 70 dB y, que no se detectaron en la zona, hábitat de “relevancia” para la nidificación, reproducción o alimentación de la fauna.
Además, se admite la presencia de flora y fauna en categoría de conservación, razón por la cual se proponen medidas de mitigación, restauración y compensación cuando proceda.
A su vez habrá intervención de suelos, por lo cual también se tomarán medidas para evitar la erosión y contaminación.Dentro del mismo punto, la Gobernación Marítima manifestó su disconformidad con respecto al EIA y su Adenda presentada. Las razones citadas:
a) “Respecto a los errores, omisiones o inexactitudes del EIA, se aprecia que éstos no han sido subsanados, ya que la literatura científica existente no entrega evidencia de situaciones homólogas a las evaluadas, que indiquen las consecuencias ecológicas que tendría la operación de la Central Termoeléctrica Barrancones, en la biodiversidad de este tipo de zona de transición y de alta productividad primaria, que sostiene el acoplamiento bento-pelágico y por ende las redes y cadenas tróficas, tanto marítimas como costeras”.
b) “Respecto al EIA y Adenda del proyecto, no se han entregado los antecedentes científico-técnicos que aseguren que las medidas implementadas evitarán causar daño o perjuicio en la flora y fauna marina y en consecuencia costera (incluyendo sub, Inter. y supramareal). Asimismo, el estudio “Efecto de la temperatura y la presencia de pintura antifouling sobre la supervivencia, crecimiento y alimentación en juveniles de loco concholepas: Impacto potencial de termoeléctricas”, en que se concluye que los juveniles de locos expuesto a un efecto combinado de aumento de la T° en 6°C y presencia de antifouling, genera una mortalidad del 100% al cabo de 1 y 3 semanas.
Cada uno de estos parámetros (T° y antifouling) por separado, no genera tanta mortalidad (20 y 40% respectivamente) como en el efecto combinado, que sí disminuyen drásticamente las tasas de alimentación y crecimiento de los juveniles de loco”.
c) Cinco razones más: páginas 22 y 23.
3) Reasentamiento de comunidades humanas o alteración significativa de los sistemas de vida y costumbres de grupos humanos:
Respecto de los flujos de comunicación y transporte, efectivamente se esperan alteraciones producto del uso de la ruta D-190, que une a Chungungo con la ruta 5 Norte durante la construcción de las unidades. A raíz de lo anterior, se proponen medidas de mitigación:
En la etapa de construcción, los trabajadores serán trasladados desde La Serena/ La Higuera u otras localidades pobladas cercanas al proyecto. No se ha previsto la construcción de un campamento, de modo de minimizar el impacto en Chungungo.
En el área de emplazamiento del Puerto existen en la actualidad dos áreas de manejo de recursos hidrobiológicos (lapa y loco) que corresponden a “Chungungo Sector B” y “Chungungo Sector D”, las que son actualmente explotadas por dos organizaciones de pescadores artesanales. Cabe señalar que dichas áreas no constituyen la única fuente de extracción de recursos de las organizaciones en la zona.
No obstante lo anterior, el proyecto ha planteado, dentro de sus medidas de responsabilidad frente a la comunidad, diversos programas tendientes a una adecuada inserción del mismo en el entorno (capítulo 9 del EIA). Específicamente en lo que respecta a las dos organizaciones de pescadores artesanales usuarias de las áreas de manejo antes señaladas, se ha acordado con ellas brindarles capacitación laboral de todos los miembros de dichas organizaciones, más un miembro de cada familia.
4) Localización próxima a población, recursos y áreas protegidas susceptibles de ser afectados, así como el valor ambiental del territorio en que se pretende emplazar.
El proyecto interviene áreas donde se emplazan especies de flora y fauna en categoría de conservación. A raíz de lo anterior, se proponen medidas de mitigación y restauración. Asimismo se proponen medidas para la conservación del recurso hidrobiológico loco.
Según lo señalado por el titular, el proyecto no se emplaza “en o alrededor” de áreas protegidas colocadas bajo protección oficial. El proyecto está alejado del área de protección Reserva Marina Islas Choros y Damas. La distancia entre la zona del proyecto (tomada con la zona donde se descargarán los efluentes de enfriamiento) y el límite de protección de la Reserva marina es de 22,9 km.
*Para ver las medidas de mitigación aprobadas para cada etapa del proyecto, leer de la página 55 en adelante.
